La goleada sufrida frente a Atlético Tucumán podría tener consecuencias inmediatas en Independiente. Después del 4-0 en el estadio Marcelo Bielsa, que significó la eliminación en los octavos de final de la Copa Argentina, la continuidad de Gustavo Quinteros quedó seriamente comprometida y la dirigencia deberá definir su futuro.
Las próximas horas serán determinantes. El presidente Néstor Grindetti y los principales integrantes de la comisión directiva tienen previsto reunirse antes del entrenamiento vespertino del plantel para analizar la situación del entrenador. Aunque Quinteros no manifestó intenciones de renunciar, dentro de la conducción del club consideran que su ciclo está prácticamente agotado.
Los obstáculos para una salida inmediata
La decisión, sin embargo, no resulta sencilla. Uno de los principales condicionantes es el calendario político de Independiente: las elecciones están previstas para diciembre y la posibilidad de sostener un interinato durante cuatro meses aparece como una alternativa poco convincente.
También está el aspecto económico. Una eventual rescisión obligaría a negociar el contrato vigente de Quinteros y en la dirigencia entienden que alcanzar un acuerdo podría resultar complejo.
A eso se suma la dificultad para encontrar un reemplazante. Con un proceso electoral cercano y un escenario deportivo e institucional convulsionado, en el club consideran complicado seducir a un entrenador de jerarquía para iniciar ahora un nuevo proyecto.
Quinteros apuntó contra la dirigencia
La goleada ante Atlético profundizó, además, las diferencias entre el entrenador y la conducción. Después del partido, Quinteros realizó una fuerte autocrítica por la actuación de su equipo, pero también volvió a reclamar públicamente por los refuerzos que había solicitado.
“Siento mucha tristeza, vergüenza y vuelvo a pedir disculpas a la gente. Creo que perdimos todos los duelos defensivos. El rival nos gambeteó fácil. No tuvimos el carácter, la personalidad ni la entrega para revertir una situación difícil en contra”, reconoció.
Sin embargo, posteriormente apuntó hacia la conformación del plantel. “Lamentablemente, no llegó ningún jugador de los que habíamos quedado de acuerdo con la dirigencia que iban a llegar”, aseguró.
Y cerró con una frase que terminó de exponer el clima interno: “No somos totalmente responsables de una continuidad de fracasos en el club”.
Así, la histórica goleada de Atlético no sólo dejó a Independiente afuera de la Copa Argentina. También abrió una crisis que podría terminar con el ciclo de Quinteros, cuyo futuro comenzará a definirse en un cónclave dirigencial en Villa Domínico.